La curiosidad del Doctor Alexanter Sutkapor el humor visceral fue desatada por un episodio fortuito que presencio en las calles de la pequeña aldea que colindaba con sus tierras, cuando una mañana vio como un carro cargado de estiércol arrollaba al hijo pequeño de un campesino. El padre de la criatura sufrió inmediatamente vómitos y diarrea, mientras que el patriarca del clan familiar rival estallo en carcajadas.

La atenta mirada del profesor Sutka se percato inmediatamente que ambos sujetos experimentaron espasmos en el diafragma y sus lagrimales alcanzaron cotas de excitación altísimas.

Tras hacer pruebas con carros cargados de arenques, calabazas, pepinos y tomates, dictamina que el contenido del carro no afecta a la reacción del sujeto.